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Editorial: RBA BOLSILLO
ISBN: 9788498670950
Año de edición: 2004/2008
Recomendado por: Oscar
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Anna Politkovskaya, al igual que Roberto Saviano y otros millones de personas en todo el mundo, creemos que los derechos humanos son importantes y hay que respetarlos a toda costa.
Anna Politkovskaya, al igual que Roberto Saviano y otras pocas decenas de personas en todo el mundo, han arriesgado y arriesgan la vida cada día para denunciar las injusticias, la corrupción, la violencia de estado, las mafias de estado y los genocidios actuales.
Este libro expone tal cantidad de atrocidades cometidas por el ejército ruso, con el beneplácito expreso del presidente Putin, tanto dentro como fuera de Chechenia, que parece increíble que puedan ocurrir hoy en día en una supuesta "democracia" tan cercana como la rusa. Y que puedan ocurrir sin que nadie, en Occidente, diga nada para condenarlo. Les recomiendo que vean en Internet fotos de Grozni, la capital de Chechenia, después de 1999, y las comparen con fotos de Dresden o Berlín de 1945. Y después, que pase lo que pase, encuentren tres horas de su tiempo para leer las 240 páginas de este libro. No saldrán indemnes del viaje.
Anna Politkovskaya murió asesinada en el ascensor de su bloque de pisos el 7 de octubre de 2006, cumpleaños de Vladimir Putin. Los sicarios pensaban que no podían hacer mejor regalo a su presidente, que pensaba quitarse una incomodísima espina con su muerte. Sin embargo, no ha sido así, ni con Anna ni con los otros 17 periodistas críticos con el gobierno que han muerto asesinados en los últimos 8 años en Rusia. Sus libros, sus testimonios, sus artículos, su esperanza por cambiar la realidad y hacer de su país un mejor lugar para vivir siguen ahí para todos, como un ejemplo de valentía e integridad a seguir.
Como muestra de la actitud de los militares rusos en Chechenia, transcribo el interrogatorio con el que Anna Politkovskaya empieza este libro.
-¿Por qué lo mataste?
-No lo sé.
-¿Por qué le cortaste las orejas?
-No lo sé.
-¿Por qué le arrancaste el cuero cabelludo?
-¡Pero si es un checheno!
-Entendido.
